
Comprender el mayor microbioma del cuerpo humano
El cuerpo humano no funciona de forma aislada. Interactúa constantemente con la microbiota intestinal para crear un sistema dinámico, complejo e interconectado con efectos de gran alcance.

Un sistema. Múltiples funciones.

Un sistema multifunción
Desde el nacimiento, el microbioma intestinal comienza a desarrollarse y sigue evolucionando a lo largo de toda la vida. Al influir en aspectos tan diversos como la digestión, la función inmunitaria, la regulación hormonal y mucho más, constituye un sistema biológico único y esencial para la salud humana.

El efecto del microbioma intestinal en la salud
¿Sabías que...? El microbioma intestinal desempeña un papel fundamental en la función inmunitaria. También contribuye a una digestión saludable y puede incluso influir en la función cerebral y el bienestar mental.

El papel de los probióticos en la salud intestinal
El microbioma intestinal está en constante evolución, influido por factores como la alimentación, el estilo de vida y el entorno. Los probióticos pueden interactuar con el microbioma y ayudar a mantener un ecosistema microbiano sano.
Encontrar la verdad en un mar de información
Con tanta información disponible sobre los probióticos, resulta un desafío descubrir qué es cierto y qué no. En esta página, hemos recopilado algunos consejos para resolver dudas comunes.
Existe una amplia variedad de productos probióticos en el mercado. Las bacterias probióticas pueden presentar propiedades únicas, lo que puede traducirse en distintos beneficios para la salud. En general, se considera que estos beneficios son específicos de cada cepa bacteriana, y no de un género o una especie en su conjunto.
Por ejemplo, si un producto indica únicamente el género y la especie, como Lacticaseibacillus rhamnosus (anteriormente Lactobacillus rhamnosus), todavía no conocemos la cepa específica que contiene. Distintas cepas de una misma especie pueden ofrecer beneficios diferentes para la salud, por lo que es importante identificar la cepa concreta a la hora de elegir un probiótico para una finalidad específica.
Un probiótico con una mayor cantidad de bacterias no necesariamente equivale a un mayor efecto. Debido a que sus propiedades varían, algunas cepas probióticas pueden aportar beneficios para la salud con cantidades menores de bacterias, mientras que otras requieren niveles más altos.
Esto significa que es importante elegir un probiótico que esté científicamente asociado con el beneficio para la salud que se busca y consumirlo de acuerdo con las recomendaciones. La cantidad necesaria dependerá de la cepa y del beneficio para la salud asociado.
Algunos productos probióticos contienen más de una cepa, pero esto no significa automáticamente que proporcionen mayores beneficios. Muchos productos con múltiples cepas no han sido evaluados científicamente.
Al igual que con los productos de una sola cepa, puede ser útil buscar evidencia científica que respalde las cepas y los beneficios para la salud que sean de interés.
La fermentación da lugar a alimentos como el yogur, la kombucha, el chucrut y muchos otros. Este proceso implica la participación de bacterias vivas —ya sea presentes de forma natural en el alimento o añadidas durante el proceso— que transforman la materia prima en un tipo de alimento diferente; por ejemplo, la col en chucrut o la leche en yogur.
Las bacterias utilizadas para este proceso generalmente no son probióticos. Además, los alimentos fermentados suelen someterse a procesos adicionales, como la pasteurización, el horneado o la filtración, que eliminan las bacterias vivas. Para poder afirmar que un producto contiene probióticos, las bacterias deben estar vivas, tener beneficios para la salud documentados y estar presentes en cantidades adecuadas.
Aunque todos los yogures se elaboran mediante fermentación, no todos contienen probióticos. Las bacterias vivas utilizadas en la mayoría de los yogures se añaden principalmente para llevar a cabo la fermentación y, por lo general, no se consideran cepas probióticas con beneficios para la salud documentados.
El yogur probiótico contiene cepas probióticas vivas específicas que cuentan con respaldo científico y han demostrado contribuir a un aspecto concreto de la salud. Además, una cantidad adecuada del probiótico debe estar presente en el yogur durante toda la vida útil del producto.
Las cepas probióticas son cepas bacterianas con beneficios para la salud documentados, tal como se ha demostrado en estudios clínicos realizados en humanos. Al elegir un probiótico, es importante recordar que los beneficios para la salud asociados a una cepa no pueden asumirse para otras cepas probióticas, incluso cuando estén relacionadas con la misma área de salud.
Las cepas probióticas pueden aislarse a partir de diversas fuentes, entre ellas el intestino humano, la vagina, los alimentos fermentados y el medio ambiente.
La fuente de la que se aísla una cepa probiótica no determina sus beneficios para la salud. En cambio, las propiedades de un probiótico y sus posibles beneficios para la salud vienen determinados por la cepa específica y por la evidencia científica que respalda su uso.
Una cepa probiótica no necesita haber sido aislada de humanos para aportar beneficios para la salud.
Las cepas probióticas se han aislado a partir de diversas fuentes, entre ellas los seres humanos, los alimentos, las plantas y los animales. Lo importante no es de dónde procede la cepa, sino si se ha demostrado que es segura y que proporciona beneficios para la salud en estudios clínicos realizados en humanos. Esta postura está respaldada por la Asociación Científica Internacional para Probióticos y Prebióticos (ISAPP), que afirma que un probiótico eficaz y de alta calidad no tiene que encontrarse de forma natural en el intestino humano ni ser de origen humano.1
No necesariamente. Los seres humanos están expuestos de forma natural a microorganismos procedentes de una gran variedad de fuentes a lo largo de la vida, incluidas otras personas, los alimentos, las mascotas y el entorno en general2, 3.
Como resultado, una cepa probiótica no es necesariamente más natural simplemente porque haya sido aislada originalmente de una fuente humana. Lo más importante es si se ha demostrado, mediante estudios científicos, que la cepa es segura y proporciona beneficios para la salud.
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