

Cómo interactúan el organismo y los microbiomas
El cuerpo humano no funciona de forma aislada. Interactúa continuamente con los microorganismos que viven sobre él y en su interior, contribuyendo a procesos como la digestión, la función inmunitaria, la comunicación entre órganos y la salud en general.
Comprender estas interacciones proporciona nuevos conocimientos sobre la biología humana y la salud.
Los seres humanos evolucionaron junto con los microorganismos
Los microorganismos existían miles de millones de años antes que los seres humanos. A medida que los humanos evolucionaron, lo hicieron junto a microorganismos que siguen siendo una parte esencial de la biología humana en la actualidad. Comunidades microbianas conocidas como microbiomas habitan en todo el cuerpo, incluidos el intestino, la piel, la boca, la nariz, los ojos, los pulmones y el tracto urogenital, donde interactúan continuamente con la fisiología humana.
El microbioma intestinal es el microbioma más grande y densamente poblado del cuerpo. Durante los primeros años de vida experimenta cambios rápidos y, alrededor de los 2 ó 3 años, comienza a adquirir un patrón más estable y parecido al de un adulto. Aun así, continúa adaptándose con el tiempo en respuesta a factores como la alimentación, el estrés, las enfermedades, los medicamentos, el estilo de vida y el entorno.

La fisiología humana en el sistema intestinal
Barrera intestinal
La barrera intestinal constituye una interfaz activa entre el contenido del intestino y el resto del organismo. Aunque tiene el grosor de una sola capa de células, ayuda a absorber nutrientes y, al mismo tiempo, actúa como una barrera que contribuye al sistema natural de protección del cuerpo.

Sistema inmunitario
Una gran parte del sistema inmunitario está asociada al intestino. Las células inmunitarias situadas cerca de la barrera intestinal monitorizan continuamente las señales procedentes de los microorganismos y de la dieta, contribuyendo a mantener el equilibrio entre la tolerancia y la defensa.

Sistema nervioso
El intestino cuenta con su propio sistema nervioso, conocido como sistema nervioso entérico. Este ayuda a regular el movimiento intestinal, la secreción y la percepción de sensaciones, al tiempo que se comunica con el cerebro.

Sistema endocrino
El intestino también es un órgano endocrino. Células especializadas liberan hormonas implicadas en el apetito, la digestión, el metabolismo y la comunicación entre el intestino y otros órganos.

El intestino como un
sistema interconectado
El microbioma intestinal forma parte de un sistema intestinal más amplio en el que múltiples componentes trabajan juntos de forma continua. La salud intestinal está determinada por las interacciones entre la fisiología humana, el microbioma intestinal, la química digestiva y los aportes nutricionales. Cada uno desempeña un papel distinto, pero juntos influyen en la digestión, la función de barrera, la actividad microbiana y la comunicación dentro del organismo.
La química digestiva en el sistema intestinal
Acido gástrico
El ácido gástrico favorece la digestión y ayuda a limitar la supervivencia de microorganismos potencialmente perjudiciales ingeridos con los alimentos.
Enzimas digestivas
Las enzimas digestivas aceleran la descomposición de los carbohidratos, las proteínas y las grasas en componentes más pequeños que pueden ser absorbidos por el organismo.
Ácidos biliares
Los ácidos biliares ayudan a digerir las grasas y, al mismo tiempo, influyen en la actividad microbiana y en el metabolismo humano.
Aportes nutricionales en el sistema intestinal
Sustratos para el microbioma
Algunas fibras y almidones resistentes no pueden ser procesados completamente por las propias enzimas digestivas del organismo y, en su lugar, son utilizados por los microorganismos intestinales.

Sustratos del huésped
Los nutrientes, como las proteínas, las grasas, las vitaminas y los minerales, nutren directamente al organismo humano y, al mismo tiempo, contribuyen a configurar el entorno intestinal.

Compuestos bioactivos
Los compuestos bioactivos– como los polifenoles presentes en los alimentos de origen vegetal– pueden interactuar tanto con las células humanas como con los microorganismos, contribuyendo a los procesos de señalización y regulación dentro del sistema intestinal.

El microbioma intestinal
El microbioma intestinal es el conjunto de microorganismos, incluidos bacterias, virus y hongos, que habitan en el tracto gastrointestinal. Estos microorganismos interactúan entre sí, formando un ecosistema dinámico que mantiene una estrecha relación con el organismo humano.
El microbioma intestinal se va configurando a lo largo de la vida bajo la influencia de numerosos factores, como la exposición temprana a microorganismos, la alimentación durante los primeros años de vida, la dieta, el estilo de vida, el entorno, las enfermedades y el uso de medicamentos. Aunque se vuelve más estable después de los primeros años de vida, sigue respondiendo a influencias tanto internas como externas. Por ello, el microbioma intestinal es al mismo tiempo relativamente estable y continuamente adaptable.
Un microbioma intestinal sano no se define por la presencia de microorganismos individuales considerados «beneficiosos», sino por la composición global, la actividad funcional y la capacidad de resiliencia del ecosistema microbiano. En general, una mayor diversidad microbiana se asocia con una gama más amplia de funciones y una mayor capacidad de adaptación, aunque lo que se considera óptimo puede variar entre individuos y contextos.

Los probióticos pueden aportar beneficios para la salud
Los probióticos se definen como microorganismos vivos que, cuando se administran en cantidades adecuadas, confieren un beneficio para la salud del huésped.
Descubre más sobre su papel en el apoyo a la salud humana.